Hay muchas
razones por las cuales no podemos lograr
nuestras metas financieras, algunas
están fuera de nuestro
control, algunas no. Por supuesto que
las que no podemos controlar siempre
estarán allí: emergencias medicas,
perdida de trabajo, reparos costosos ya
sea de su casa o de su auto, etc. Pero
estos no pasan lo suficientemente
seguido para echarles la culpa, cierto
que uno solo puede arruinarnos, pero las
posibilidades de que sucedan no son
altas.
Me imagino que ya saben a donde
voy con todo esto, ¡si! Quiero
hablar de las razones que si
están a nuestro alcance.
La razón por la cual yo llamo a
este artículo “Deuda Buena,
Deuda Mala” es porque estas son
las cosas que usualmente se
comen nuestros ingresos.
Esto no
es totalmente malo, ni fuera de lo
normal, pero es como balanceamos los dos
tipos de deudas lo que determina como
nuestro dinero se va.
La
mayoría de nosotros
tenemos un poquito de deuda buena
y mucha deuda mala. Con esto no me
refiero a cantidad total, no creo que
usted tenga mas de $100,000 en deudas
malas (aunque increíblemente hay casos
en los que si se da), si no a la
cantidad de nuestros ingresos que se
utiliza para cubrir los pagos de la
deuda mala, o sea, que lo que pagamos en
total por las deudas malas es casi igual
o mas de lo que pagamos por las deudas
buenas.
¿Pero como saber si la deuda que
adquirimos es deuda mala o buena? Hay
una sola forma de saberlo, yo contesto
esta pregunta con otra pregunta: ¿Esta
deuda tiene posibilidades de hacerle
ganar dinero o
de hacerle
perder dinero? Por ejemplo, estas son
unas pocas muestras en las cuales usted
puede gastar mucho dinero y entrar en
mucha deuda pero no es un desperdicio:
Una
educación: Muy cara, pero le
garantiza que ganará mucho mas dinero a
largo plazo.
Una
propiedad: Muy cara, pero Bienes
y Raíces crece en valor cada año.
Un auto
confiable y barato: Sin un auto,
usted limita sus opciones de trabajo.
Inversiones: Si escoge
cuidadosamente, estas pueden crecer en
valor con el tiempo.
Si usted adquiere deudas para conseguir
estos, usted puede ver los resultados
del gasto de su dinero. Estas
inversiones regresan a usted y no solas,
traen con ellas ganancias.
Estos son algunos ejemplos de deuda
mala:
Un auto
lujoso: A menos que usted haga
tanto dinero que no siente la diferencia
entre $300 y $900, un auto lujoso es
una deuda no solo mala sino también
innecesaria.
Un auto
extra: Si solo necesita uno el
tener dos es una mala idea, si necesita
dos el tercero es una mala deuda, ya que
no puede manejar dos autos a la vez, y
además tiene que añadir otro pago
de aseguranza por un auto que casi no
usa, el gasto es doble.
Un bote,
una moto, 4-wheelers, etc: Si,
salir al lago o al océano o a pescar es
divertido, el problema es que muchas
personas compran estos juguetes al no
mas tener un poquito extra que pueden
gastar al mes.
Un
televisor plasma de 60”: El
problema no es que compre el TV. El
problema esta en que debido al precio de
estos, se
tienen que financiar. Lo que añade un
pago más a sus gastos mensuales.
Si usted compra cualquiera de estos
objetos, lo usa por uno o dos años y
luego trata de venderlo, ¿Lo podrá
vender por más o por menos de lo que le
costó a usted? Un auto pierde valor al
no más sacarlo del lote, eso cualquiera
lo sabe. Lo mismo sucede con un bote,
TV, una motocicleta, etc. Estos gastos
no le regresan ni siquiera su inversión
original.
La próxima vez que piense adquirir una
deuda, hágase esta pregunta: ¿Es esta
una deuda buena o una deuda mala?
Recuerde, la deuda mala es la que
mantiene a los pobres, pobres, y la
deuda buena es la que mantiene a los
ricos
haciéndose mas ricos. Los ricos no
adquieren deudas malas, ellos compran
sus juguetes con el dinero extra que
tienen.
No malgastan en cosas tontas.
Una de mis historias favoritas es la del
billonario Warren Buffet, el tercer
hombre más rico del planeta (55 mil
millones) salio a comer con sus amigos a
un restaurante muy prestigioso, el
mesero se acerco a ofrecer vino, $250
por copa, todos dijeron: Si, por favor,
debe ser muy bueno. El mesero empezó a
servir copa por copa a cada una de las
personas en la mesa. Cuando llego el
turno del Señor Buffet, el cubrió su
copa con su mano para evitar que le
sirvieran y dijo: “Yo prefiero el dinero.”
Puede que esto halla sido solo un chiste,
pero la lección es la misma.
Los que han logrado el éxito financiero,
saben la diferencia entre un gasto tonto
y un gasto inteligente, por eso es que
son exitosos. Puede que a el no le
afecten $250, pero ¿Será que el conoce
algo mejor en que gastar ese dinero? Yo
pienso que si.
Por : Brigham
Irahetaque
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